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¿Dónde? Te estarás preguntando después de haber leído el titular, ¿dónde será la fiesta del verano si no es en Ushuaïa, la discoteca más guay de Ibiza? Amigas, estamos felices de poder deciros que, por esta vez, no habrá fuegos artificiales (figurados) cada vez que suene un temazo, sino cuando veas las instalaciones que el artista neoyorquino Bill Viola expondrá en uno de los sitios más cool de la isla: La Nave Salinas.

 

El arte, y no el tecno, será lo que te haga bailar por unos minutos. También pensar, y por qué no, flipar. Porque lo que vas a poder ver del 21 de junio al 30 de septiembre en un espacio como La Nave Salinas te va a gustar mucho.

 

Construido originalmente para almacenar la sal cosechada en los estancos del Parque Natural de Ses Salines, hace tres años cambió su uso, y su cara, cuando el coleccionista de arte norteamericano Lio Malca decidió que aquel era un lugar perfecto para guardar, y enseñar, arte. Desde entonces, no solo hemos podido ver parte de su colección privada, sino que por allí han pasado artistas como KAWS, Marco Brambilla o Keith Haring, el último en pisar la galería en 2017 con una brutal exposición en la que reunió algunas de sus iezas más míticas.

 

Fire Woman y Tristan’s Ascension (The Sound of a Mountain Under a Waterfall) son las obras de Bill Viola que protagonizarán la muestra. Presentadas en una pantalla de más de 7 metros de altura, y dentro de un espacio completamente cerrado al exterior y con un sistema de sonido capaz de envolverte, harán que te sumerjas en la obra como no pensabas que podrías hacer.

 

"Siempre he sido un gran admirador de la obra de Bill Viola y, desde el primer momento que entré en La Nave visualicé su obra proyectada a gran escala allí dentro. Este año ese sueño se ha hecho realidad trayendo a Ibiza dos de las obras más importantes del maestro", asegura Lio Malca. 

 

La primera de las instalaciones, Fire Woman, de más de 11 minutos de duración, es, según el autor "una visión en la memoria de un hombre que agoniza. La silueta de una mujer aparece a contraluz ante un muro de fuego. Tras algunos minutos, la mujer avanza, abre los brazos y se hunde en su propio reflejo. Cuando las llamas de la pasión y la fiebre envuelven la mirada interior, y la revelación de que el deseo físico ya no regresará cega al observador, la superficie reflejante se hace añicos y vuelve a su estado esencial de formas ondulantes de luz pura" ¡WOW!

 

Un poco más corta, de 10 minutos, es la otra instalación de vídeo y sonido. Tristan’s Ascension (The Sound of a Mountain Under a Waterfall) describe, según Viola, "la ascensión del alma después de la muerte, cuando despierta y es atraído hacia una cascada cuya agua sube en lugar de caer".

 

Y sigue: "El cuerpo de un hombre yace sobre una losa en una sala de hormigón vacía. Unas pequeñas gotas de agua aparecen a medida que suben desde el suelo y ascienden en el espacio. Lo que comienza como una llovizna se transforma en un diluvio atronador, y el agua que cae empuja el cuerpo inerte del hombre, que pronto cobra vida. Sus brazos se mueven desgarbados y su torso se arquea en las aguas revueltas".

 

¿En serio te lo vas a perder? Después de haberte puesto tal caramelo en la boca estamos seguras de que no.