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LÍO MALCA

Fundador de La Nave Salinas

por Sara Zaldívar

 

Empresario en varios ámbitos comerciales –es propietario de Casa Malca, un hotel de lujo en la ciudad mexicana de Tulum, en la península de Yucatán–, el colombiano Lío Malca es también coleccionista de arte y mecenas, labor esta última que desarrolla en Ibiza, al frente de la galería La Nave Salinas, el espacio expositivo que ha creado en una antigua nave salinera, junto a la playa de Salinas.

 

A mediados de octubre concluyó la exposición de Bill Viola en La Nave Salinas.

¿Como ha sido la acogida del público?

La acogida ha sido estupenda. Hemos tenido un promedio de ciento treinta personas al día y todos los visitantes salían sorprendidos y emocionados de poder vivir la experiencia de Bill Viola en Ibiza.

 

¿Podrías calcular qué porcentaje de ese public eran visitantes extranjeros o turistas? ¿Hay interés por el mundo del arte internacional contemporáneo entre los habitantes de la isla o crees que lo ven como un ovni aterrizado en la playa de las Salinas?

No tenemos calculado exactamente qué porcentaje de visitantes son turistas y qué porcentaje son locales, pero una gran cantidad de habitantes de la isla ha venido a vernos este año. No creo que vean el arte contemporáneo con tanta extrañeza; al revés, se percibe un gran interés y apoyo porque se sigan desarrollando proyectos de este tipo.

 

La Nave es un proyecto sin ánimo de lucro, una generosidad enorme por tu parte para dar acceso gratuito a la cultura y a piezas y artistas que de otro modo sería impensable ver en la isla.  ¿Te sientes apoyado por el Gobierno?

El proyecto de La Nave se inició hace cuatro años y desde el principio se intent crear redes directamente con la comunidad, además de llegarles a muchos de los turistas que visitan la isla. Hemos tenido un buen acercamiento con la administración local y estamos trabajando con los departamentos de cultura y los colegios para las visitas guiadas de los estudiantes. Pero nos encantaría poder ampliar nuestros nexos con el gobierno y tener más apoyo.

 

¿Qué tiene Ibiza para que hayas decidido desarrollar La Nave ahí?

Otros filántropos como Guy Laliberté también han creado espacios expositivos de libre acceso.  ¿Es este el principio de una nueva era en la isla?

Llevo viniendo aproximadamente diez años a la isla. He vivido momentos inolvidables y he conocido gente muy especial. Algunos se han convertido en mis mejores amigos. Me sentía en deuda con la isla por su gran generosidad y llegué a la conclusion de que la forma más sincera de expresar mi agradecimiento sería encontrar un espacio en el cual pudiera compartir lo que he aprendido en los últimos veinticinco años. Noto que la isla se está reinventando por la influencia del turismo internacional que está llegando y, a la vez que esto está pasando, la isla conserva su esencia y su magia.

 

KAWS, Keith Haring, Marco Brambilla, Bill Viola…

¿Cuál es el hilo conductor en el programa expositivo? ¿Con quién nos sorprenderás en 2019?

Los tres primeros años hemos expuesto artistas de mi propia colección, pero desde el primer momento que me fijé en La Nave, la primera obra que me imaginé expuesta allí fue la del maestro Bill Viola. Así que este año ha sido especial en ese sentido; de alguna manera he cumplido un deseo, una premonición. Al no haber podido adquirir estas obras en su momento, pero si seguir teniendo la intención de exhibirlas, entendí que se abría una nueva posibilidad, que no era necesario mostrar solamente obras de la colección y que también se podría exhibir obras que siempre me habían gustado. Ha sido muy interesante haber podido colaborar directamente con el estudio de Bill Viola, que son los que nos han prestado las obras para este año. En cuanto a la temporada que viene preferimos mantener el suspense hasta el último momento… Si este proyecto es como un regalo, mejor que sea sorpresa.

 

¿Cuál fue la primera obra que adquiriste y de dónde nació tu amor por el arte? ¿Cuándo decidiste hacer del arte no solo tu pasión sino tu forma de vida?

Cuando me gradué en la universidad tuve la oportunidad de trabajar en la creación de un proyecto nuevo de restaurantes en Nueva York, con un familiar, José Mugrabi, cuyo negocio principal era el arte. Después de un año se tomó la decisión de no continuar con el proyecto de los restaurantes, pero la oportunidad de estar este tiempo a su lado me enseñó el camino a seguir. Mis primeras adquisiciones fueron serigrafías de los artistas pop americanos, ya que contaba con muy poco dinero; después de venderlas me di cuenta de que solo quería obras originales y fue cuando escogí a Basquiat, Haring y Kenny Scharf…